La nueva ordenanza que ha de regular la instalación de terrazas en la vía pública de Barcelona se está haciendo esperar y el gremio de restauradores ya ha mostrado su preocupación ante los efectos económicos que este retraso pueda generar a las puertas de la temporada estival. El gobierno de Ada Colau insiste en que está trabajando para consensuar un nuevo marco legal con asociaciones de vecinos y representantes del sector, que ponga fin a la moratoria en la aplicación de la normativa aprobada por el equipo de Xavier Trias. Por su parte, restauradores y oposición reclaman una solución urgente para que la nueva ordenanza entre en vigor antes del verano.
Un poco de historia.
A finales de 2013 existían en Barcelona 24 normativas diferentes sobre la instalación de terrazas. Con la finalidad de poner fin a la multiplicidad de normas, el anterior gobierno municipal, con Xavier Trias en la alcaldía, aprobó a finales de ese mismo año una nueva y restrictiva ordenanza de terrazas, que establecía unos parámetros y horarios generales y creaba una treintena de zonas singulares.
La nueva normativa tenía prevista una entrada en vigor escalonada. En 2014 se aplicaría el capítulo sobre los elementos que estaban o no permitidos y las características de los módulos de las terrazas. En 2015 entraría en vigor el capítulo relativo a las distancias respecto al mobiliario urbano para liberar las aceras sobreocupadas. En 2016 se limitaría su ubicación ante las fachadas, y en el 2017 se ajustaría el número de sanitarios y la accesibilidad de los locales.
No obstante el gobierno de CiU dejó su aplicación de alguna manera en barbecho, dadas las fuertes críticas sobre las dificultades de aplicación que había recibido la nueva normativa.
No fue hasta el año 2015, con la entrada de Ada Colau en la alcaldía, cuando la Ordenanza de terrazas empezó a aplicarse de manera más generalizada y estricta, lo que supuso la desaparición de aproximadamente un 12 % de las terrazas de la ciudad y de más de 10.000 mesas, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo.
La moratoria.
Debido a la situación de alarma social producida y la presión de los sectores afectados, encabezada por el Gremi de Restauració de Barcelona, a principios de 2016 el Ayuntamiento acordó una moratoria hasta el año 2018 en la aplicación de los capítulos de la Ordenanza que debían entrar en vigor en 2016 y 2017. Además modificó determinados aspectos de la norma, de manera que se pudieran recuperar algunas de las terrazas perdidas.
En junio de 2016 en el acto de presentación del libro de Benedetta Tagliabue “Terrasses d’Europa”, al que asistieron personalidades como Mercedes Milá o Roger Pallerols, Presidente del Gremi de Restauració, se reivindicó la existencia de las terrazas en Barcelona. Esta iniciativa, sumada a las muchas críticas recibidas, provocó que el Consistorio reaccionara comprometiéndose aplicar la ordenanza “con sentido común”, “criterio” y “consenso” y llevar a cabo la revisión en profundidad de la normativa de terrazas.
Entretanto el Gremi de Restauració impulsó a principios de octubre de 2016 la creación de una Comisión de Expertos independientes, formada por una veintena de ilustres expertos de una multitud de ámbitos profesionales, como las aquitectas Beth Galí y Benedetta Tagliabue, la escritora Isabel Clara-Simó, los periodistas Pilar Rahola, Xavier Sardà y Maria Favà y el diseñador Javier Mariscal, para abordar la revisión de la ordenanza de terrazas de Barcelona, reflexionar sobre los aspectos más polémicos de la normativa y proponer cambios concretos al Ayuntamiento de Barcelona.
Por otra parte las asociaciones de vecinos han estado presionando para que la nueva ordenanza regule un estricto control de su cumplimiento, con el fin de que queden garantizadas cuestiones como el descanso de los vecinos y la accesibilidad de todos los ciudadanos a la vía pública.
Trabajando zona por zona.
La Comisión Técnica de Terrazas del Ayuntamiento, en la que están representadas todas las partes afectadas, y que desde hace más de un año se reúne periódicamente, ya ha anunciado su intención de aprobar la nueva normativa en los próximos meses si consigue el consenso del que precisa.
Desde hace unos meses esta Comisión está trabajando zona por zona con el objetivo de flexibilizar y adaptar la normativa a las circunstancias especiales de cada calle, según manifestó el Concejal de Paissatge Urbà, Daniel Módol. Así por ejemplo tendrán ordenaciones singulares determinadas plazas del barrio de Gràcia, el Paseo de Gracia, la Plaza Catalunya, las ramblas de Fabra i Puig y 11 de Setembre, la Plaça Eivissa etc.
Ya entrado el año 2017 la nueva ordenanza de terrazas todavía no ha sido aprobada, lo que ha conllevado muchas críticas por parte de la oposición en el gobierno municipal, quienes alegan que Barcelona no puede permitirse otro verano más sin aprobar la nueva normativa.
El Libro blanco de las Terrazas.
Por su parte, el pasado 31 de enero de 2017 el Gremi de Restauració de Barcelona presentó en un acto público “Llibre Blanc de les Terrasses”, con la premisa “Ens estimem les terrasses”.
En este documento se abordan todas las cuestiones que pueden resultar dificultosas o polémicas al respecto, como la diversidad urbanística de la ciudad, la necesidad de hacer un catálogo de terrazas emblemáticas a preservar más allá del estado interior del establecimiento o la posibilidad de ampliar los horarios en determinadas festividades o durante la temporada estival. En la presentación del libro se expresó el deseo de que se aprobará una nueva ordenanza “más corta y sintética que, sin pasar unas líneas rojas, ofrezca “soluciones a medida” a cada establecimiento de la ciudad de Barcelona que quiera poner una terraza”.











